Un relato de lo mas gacho, de lo que se dice que son, los sistemas de readaptación social.
Iniciando esta historia en un recóndito lugar en algún Ministerio Publico de la ciudad de México.
Comenzando la travesía por los separos, un lugar donde ni siquiera tienes derecho a tu llamada de ley, donde estas incomunicado y bajo agresiones constantes, donde llegas por cualquier motivo, por culpa de cualquier persona, que quiera perjudicarte, un lugar en donde empiezan los golpes y las ofensas hacia tu persona lo que sigue es una verdadera humillación a tu persona.
Reclusorios de México:
El mejor lugar para el mejor postor.
Mandamos un infiltrado a lo mas oscuro del sistema en el gobierno de México “El sistema Penitenciario”
Este es su relato:
Ingresando al reclusorio Oriente: Después de haber salido de los separos y en dirección al reclusorio los Judiciales agradecen mi compañía dándome un gran adiós que me dejo adoloridas las costillas dos días, ya llegamos buey dice uno caminamos y la puerta de lo que muchos llaman la cana es abierta.
Asomándose así un tipo vestido de negro con unas botas de casquillo y un tolete, con cara de maldito, además de drogado, el cual me toma mis datos y me pregunta por que ingresas de donde vienes, dicho esto me desnudan para revisarme rompiendo la mayoría de tu ropa quedándose ellos con la mejor. Cuidado al decir algo porque hacen lo que quieren.
En dirección al edificio de Ingreso: Una buena bienvenida nunca esta de mas, algunos custodios nos golpean pasan con los toletes y pateando a discreción. Después de un rato y en lo que te toman tus datos te dan un papel, con el que te ubican en alguna de las 4 zonas que se manejan ahí, cada una con 12 celdas 6 de cada lado. Las celdas que por cierto son para 4 y en la mayoría habíamos mas de 30.
Son las 3:10am aproximadamente, voy subiendo unas escaleras y al fondo se oye piedra chocho mota la banda, (esto lo seguiré escuchado hasta el momento de mi salida). Me ubican en mi celda donde un peculiar olor a marihuana sale. Aquí tienes que ganarte tu lugar peleando con unos cuantos dice el mas viejo de ahí.
Después de no haber dormido nada esa noche y adolorido por los golpes abren lo celda como a las 6:30 o 7 de la mañana. Bajamos al patio a pasar lista y a desayunar. Algo no muy agradable.
Entonces gritan: Nuevos formense tu no sabes para que así que caminando medio sacatón vas y te formas, después de haber limpiado todo el edificio de 3 pisos y el patio, con unos cepillos para lavar ropa puedo ir a mi celda solo para vender algo para conseguir 10 pesos que cobran de lista los custodios. Entre drogas, gente psicótica y un ambiente poco saludable, pasan algunos días y mas golpes y humillaciones.
Es martes día de visita, esperando con ansia la llegada de mis familiares, por fin me gritan tienes visita. Solo unos 5 minutos para verla a través de unas rejas donde ni siquiera puedes abrazarlos, si necesitas mas tiempo son $100 por una hora. No hay mas.
Después de una semana de lucha para lograr un poco de respeto, y ya con los conocimientos necesarios inicio una nueva aventura ir a COC donde como dirían en Big brother las reglas cambian.
No te pierdas el próximo sábado. La segunda parte de este reportaje.
Lee la segunda parte aquí.
Puedes leer esta otra historia desde el punto de vista de Octavio Murat.
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