Cuando era niñoo mi apa me llevaba a ver los aviones al aeropuerto, en ese entonces tendría como 8 o 10 años, recuerdo que me impresionaba mucho ver esas grandes estructuras moviéndose en tierra, el sonido y las vibraciones que emitían sus grandes turbinas. Nunca me pregunte que los movía, ni por qué podían volar, solo me dedicaba a verlos moverse, verlos aterrizar, despegar, me dedicaba a ver el sol en sus fuselajes que brilla como espejos en contraste con los tonos grises y a veces azules del cielo como fondo, era en ese entonces y lo sigue siendo ahora, un deleite visual, aunque hace añoos que no me tomo tiempo para ir a admirarlos.

Hace poco estuve de vacaciones fui, vagamos por muchos lados. Lo que más me gusto fueron las Grutas de Loltun, grutas que fueron creadas por corrientes subterráneas del mar, en la época en que Yucatán se encontraba sumergida en el agua. Son impresionantes dentro encuentras espacios inmensos con bóvedas de 40 a 60 metros de alto y cañoones largos creados por las corrientes de agua que alguna vez corrió ahí, según entendí las grutas se extienden por algo así de 6 kilómetros, yo creo que es más por lo que alcance a ver. Bueno el asunto es que ahí se encuentra una bóveda de unos 40 metros de alto y unos 50 metros de diámetro y en el techo una abertura de unos 10 m de diámetros que da al exterior (todo esto a ojo de mal cubero :-D ).

Cuando llegue a la bóveda fui el primero del grupo (te obligan a ir en grupos y esta bien, si no te pierdes ;-) ) pues siempre ando por donde no debo, quede más que impresionado, complacido y excitado por lo que veía, en medio de la oscuridad haces de luz que entraban desde la abertura hacia un cerrito de tierra formado (creo yo) por la tierra arrastrada por las lluvias, los árboles y las enredaderas algunas raíces asomándose por la abertura, la tranquilidad que se sentía era fascinante pero lo visual era lo importante, un tronco de árbol tirado en medio del cerrito café oscuro tal vez verde, no se decir el color exacto soy medio daltónico ¿Quién no? tal vez cayó por el hoyo del techo y tenga mucho tiempo ahí ¿Quién sabe? pero lo que si sé, es que la vista era muy chida, muchos colores, mucha vegetación queriendo entrar, los rayos de luz alumbrando las partículas de polvo que hacen que los rayos se aprecien tan bien, las paredes adornadas con algunos símbolos gravados en la piedra por los Mayas hace chorrocientos años y los túneles que por su total oscuridad contrastaban con la luz que se filtraba.

Para mi ahora que lo pienso este tipo de cosas los aviones, estas grutas, el cielo azul el sol deslumbrante ahora tapado por las nubes que hasta donde la ciudad lo permite son blancas, esto ahora que lo pienso es mucho, lo que vi y lo que veo lo que a veces me hace sentir es mucho y que sin embargo no siempre siento y no siempre aprecio en el momento.

Podría seguir escribiendo, sobre el contraste del paisaje que tengo, el gris de los ladrillos de las casas a medio construir (mayoría en mi colonia como en muchas de Iztapalapa) con el cielo que por alguna extraña razón hoy si es azul, o esos tonos tan raros de verde que dan los cerros por la contaminación pero no es el caso.

Y se preguntaran a este wey que le dio por escribir, lo que me dio por escribir lo que motivo mis palabras, lo que motivo lo que escribo, fue el miedo ojala no pase a mayores y ojala sea solo lo que me dicen los doctos oftalmologicos en fin, no me gustaría perder la vista.

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